lunes, 29 de diciembre de 2014

"No hay pan suave"

En una de mis anheladas entrevistas de trabajo, dije sin vacilar la respuesta de algo que ni yo misma sabía.

Luego de ya casi un año y medio sin trabajar. La tensión por tener una oportunidad aumenta. Buscas impresionar hasta en el más mínimo detalle al entrevistador.

Ojalá sea hombre pensé. No por nada malo, si no porque siempre suelo tener más confianza con seres del sexo opuesto. Y la sonrisa, misteriosamente da mejores resultados.

Pero no, me entrevistó una chica muy agradable y luego de llenar muchas hojas con información, finalmente comenzó la discusión.

Victoria, ¿cómo puede definir usted la palabra éxito?

Mis mueca de extrema confianza que finjo, aunque me esté muriendo de nervios cambió.

Nunca me enseñaron a definir "éxito" en la universidad. Ni siquiera en los interesantes cursos de Filosofía con Efra.

¿Qué es éxito?

Es la mala traducción del chatío de Open English y la aeromoza.

No.

Éxito es sinónimo de trabajo duro, dije.

Hasta yo me sorprendí de la respuesta, que resonó en mi sub conciente gracias a las palabras de mi papá, quien a su vez citó a mi abuelo: "no hay pan suave".

No hay pan suave, y si lo hubiera de seguro no se disfrutaría.

Creo en esas palabras y que el éxito llegará, y si no es mucho pedir creo que también me van a llamar por el trabajo (ojalá).

Victoria López

Se termina el año, pero nunca la inspiración

Me gusta el 14, por lo que decidí que este iba a ser mi año. El 13 me había traído algunas decepciones y estaba lista para cambiar. Tomar todas esas malas desiciones y convertirlas en lecciones.

Quedan 2 días para concluir con nostalgia un muy buen año. Un año de cierre de ciclos y apertura de nuevas experiencias. Un año que me sorprendió al dejarme conocer que no tengo límites para lograr lo que anhelo.

Pero si el 14 fue prometedor, el 15 será retador. Se vienen 365 días de retos y aventuras. Un año lleno de inspiración y oportunidades, trabajo duro y éxito. Porque no es el "año", es la actitud. Son esas ganas de querer conquistar cada día en la pequeñez de nuestra existencia y poder hacer con ello algo grande.

Estoy lista 2015.

Victoria

lunes, 20 de octubre de 2014

¿Pero no me vas a regañar?

Algunos al leer el título de este singular blog, sabrán de que hablo y los que no, de seguro se van a reír...

Iniciaré haciendo una descripción del protagonista de esta anécdota, aunque creo que ningún escrito, por largo que sea, alcanzaría para nombrar todas y cada una de las virtudes que lo acompañan.

La revolución del 44 se queda corta con  la del 93. Un 20 de octubre cualquiera, que se iluminó con la luz de su mirada. Unos ojos negros y grandes, adornaban a una bolita negra (muy negra) y con los pelos parados. A mi, me trajo como regalo un juego de trastecitos y la mejor compañía para el resto de mis días. Y al mundo, una versión de cómo se debe ser un gran ser humano.

Su infancia fue sinónimo de gracia y gentileza. Yo pienzo en ti, tu vivez en mi mente, zola fija, zin tregua,  a toda hora...

Cuántos no escucharon ese poema enternecidos, al mismo tiempo de querer agarrarle los cachetes y abrazarlo. Ni hablar de las canciones malentonadas en el carro. A todas nos hizo una, pero nunca aprendió a cantar.

Él, tan atento y servicial, siempre estaba allí. Tan justo, pero susceptible. Tan buen compañero de juegos y de vida. Me enseñó, qué es entregarse a los demás.

Él, tan sencillo y positivo, me enseñó que no hace falta complicarse la vida y que es una opción ser feliz. Él, tan líder y decido, me sigue enseñando todos los días, cómo se es un auténtico constructor de sueños.

Un día, en una de nuestras usuales producciones familiares, dirigidas y grabadas por Papi, este dulce niño del que les hablo, nos enseñó cómo no se debe mentir.

Mientras nuestra productora e imitadora de "Chistina", y las bailarinas intentábamos mover el bote como la Selena, él se pintaba la mano con un marcador, sin reparar que el camarógrafo tenía un close up de su avería.

Al finalizar y sin detener la grabación, comenzó el interrogatorio.

-Mijo, ¿quien te pintó la mano?
-Un niño, papi.
-No, decime la verdad.
-De verdad papi.
-¿Qué niño fue?
...
(silencio incómodo)

-Bueno, te voy a decir la verdad. ¿Pero no me vas a regañar?
-No.
-¿Ni me vas a pegar?
-No, mijo.
-Fui yo.

He visto, reído y llorado con esa grabación miles de veces. Pero siempre llego a la misma conclusión. Ese niño que ahora es un hombre, no puede mentir. No sabe juzgar, no sabe rendirse. No sabe ser negativo ni indiferente.

Ese niño, que ahora es un hombre, hace mucho tiempo que me rebasó en altura y humildad. Tiene el don de escuchar y dar los mejores consejos.

Él, quien a veces me hace pensar que soy su hermana menor y no mayor, es el mejor amigo de tiempo completo que me dio la vida. Ese cómplice infalible de travesuras.

Se ganó el título de mi Tata, por hacerme sentir esa seguridad y estar allí siempre para mi. Regañándome si es necesario, o a veces sólo estando junto a mi en silencio.

Gracias porque son 21 años de revolucionar nuestras vidas con tu nobleza y entrega a nosotros, y le pido a Dios que sean muchísimos años más, por que no concibo despertar un sólo día de mi vida sin saber que te puedo encontrar en el cuarto de la par...

Te amo Tata

¡Feliz cumpleaños!

Victoria López

miércoles, 1 de octubre de 2014

Triste día del niño

En la escuela de la par se escuchan los gritos de alegría, los niños quiebran la piñata y se revuelcan por los dulces. Sus pedazos de uniforme terminan percudidos. Un día como hoy, primero de octubre, hasta los piojos se dan fiesta. Las niñas llegan con la colitas deshechas y los varoncitos terminan de romper los pantalones, a pesar de los refuerzos en las rodillas que les puso la mamá…

En el oscuro cuarto continuo, todavía huele a “miados”. Nadie ha recogido las bacinicas, ni limpiado los cartones mojados de sudor. Sí, los cartones. Que algunos usamos para que duerma un perro. Allí, duermen niños.

Sus almas descansan solo unas horas de su amarga realidad, su ignorancia los hace aceptar en silencio su suerte. No han escuchado las risas de la vecindad, porque la jornada laboral comienza a las cuatro de la mañana.

Tienen que estar listos en los semáforos temprano, para que los distinguidos empresarios, que madrugan, compren sus chicles, cigarros o las rosas para la secretaria. Tienen que estar vivos, porque tienen suficiente competencia, y de la venta depende el pago para “el señor”.

“El señor” está enojado. Cuatro no llegaron a la meta. Sí, ellos también tienen metas, como todos los vendedores. No hay excusa para no hacerlo, pues el  escenario consumista en el que se mueven, obliga a que un Fulano, quiera comprar un cigarrito de solo verlo.

Cuatro no se ganaron la única comida del día. Frijoles y arroz, café frío. No importa, dice Sarita, la mayor del grupo, quien se las ingenia para que entre todos dejen un poquito del mísero platillo servido  para darles a los castigados.

Son las ocho de la noche, y  los miembros del cuarto oscuro no sienten sus piecitos, no cabe más cansancio en los que deberían de ser cuerpos llenos de energía. Podrían estar manejando sus bicis, o viendo caricaturas. Podrían estar siendo regañados por el papá por haber roto el uniforme de la escuela, mientras la mamá lo vuelve a remendar. Podrían tener una simulación de caricia al ser despiojadas. Pero no, no tiene ni ese poquito de suerte…

No para todos es un feliz día del niño.


Victoria López

jueves, 14 de agosto de 2014

No soy yo

No soy la única autora de de estas líneas.
Son mis dedos que siguen la dirección que les marca el sentimiento. Ese sentimiento que cada uno de ustedes, protagonistas, me hacen sentir.

No soy romántica, sólo sincera. Soy la voz de esos muchos que no pueden expresar sus sentir con ninguno de los lenguajes existentes.

La razón de mis palabras son ustedes, que le dan sentido a mi ser, y dedicadas a aquellos que se dan a la tarea de leerlas.

Victoria

lunes, 4 de agosto de 2014

Buenas tardes, Señor ermitaño.

Todo el mundo debería de estudiar comunicación.

Y no hablo específicamente de la apasionante carrera profesional que yo escogí. Si no al hecho de saber cómo expresar tus ideas y pensamientos.

La comunicación, como base de las relaciones sociales, tiene la función de humanizarte. Si no existiera, simplemente no existiera nada. No habría evolución, ni tecnología. Ni siquiera familia, pues los galanes no tendrían como “cantinearse” a las patojas.

El término es más sencillo que lo que representa, y aunque se da de manera natural, no quiere decir que siempre cumpla su función. No es qué, si no cómo se dice. Cómo te expresas, y cuál es tu intención al hacerlo. 

Y ojo, porque la mejor  forma de comunicar es la acción. Muchos se jactan de ser muy sinceros y decir lo que piensan. Pero es mejor hacer lo que se dice. Pensar en lo implican tus palabras y ponerte siempre del lado de quien recibe tu mensaje.

Seamos auténticos, sin pasar sobre los demás, al final del día todos estamos tejidos con el mismo hilo, venimos de dónde mismo, y nos iremos al mismo lugar.

Somos como una unidad mercadológica y nos vendemos constantemente. Por lo que estudiar comunicación, no es más que cuidar lo que proyectas para conseguir buenas relaciones humanas para el presente y el futuro. Y con ello disfrutar más de la vida en sociedad, a menos que seas un ermitaño.


Victoria López.

Vos, vivo.

Tu más grande competencia debería ser “vos mismo”.

En vez de pensar en cómo ser mejor que los demás, ¿por qué no ocuparse en superar aquel novato que fuiste ayer?

Que esos “golazos” que has metido, sirvan para hacerte entender que en el largo camino de la vida, nunca sabrás que es levantarse, si no has caído.

Y si te comparas con los demás, que sea para aceptar con humildad, que el camino que tu compañero ha recorrido, ha sido igual o más difícil que el tuyo. Pero él ha tomado lo bueno y lo malo, para ser quién es.

La competencia debería ser siempre sana. No hay nadie mejor que nadie, sino personas que han arriesgado más. Lo que es digno de reconocer.

En tus manos está, ser la persona en la que te querés convertir. Por loco que sea tu sueño. Por imposible que parezca. Porque las oportunidades no son cosa de suerte sino de actitud.

Es por eso, que todos días, aunque que levantes tarde y con el pie izquierdo, date un rato para ver a tu peor competencia: ese greñudo, con la baba pegada en el cachete y cara de “hueva”, ese que ves en el espejo, aunque no te guste. Y decile, que no importa lo que pase. Hoy lo vas a superar.


Victoria López.

miércoles, 30 de julio de 2014

Siempre has sido grande

Nunca sabrás lo genial que puede ser la vida,  si no tienes un hermano mucho menor que tú...

Todo en casa era perfecto, rosa para la nena y azul para el nene. Todos viajabamos cómodos en el carro y había un cuarto para cada uno lleno de juguetes.

Pero no, tenía que llegar un bodoque con patas a desbaratarnos. A cambiar completamente nuestras vidas, y a hacernos infinitamente, y por mucho, más felices.

El anuncio de tu llegada fue me recuerda un sentimiento extraño, una mezcla de alegría y melancolía. Tenía miedo de como iban a ser las cosas después de ti. Pero desde que te conocí, supe que eras uno de los mejores regalos que me daría la vida. Me sentí mejor cuando nos dijeron que eras varón, y escogimos tu nombre gracias al de un presentador de mi Reality Show favorito de todos los tiempos.

El tiempo de Dios es perfecto, llegaste justo en el momento indicado. Tú, siempre tan inquieto, dramático y contento, nos devolviste la vida.

Yo a los once, finalmente deje de jugar "barbies" para ocupar el tiempo en cuidar a mi muñeco sin baterías. Llorabas mucho, pero reías más. Fuiste desde chiquito, un niño completamente genial.

He disfrutado cada una de tus etapas, desde la que teníamos que cuidarte cuando bajabas las gradas gateando. O cuando aprendiste a usar la compu a los dos años. Ver películas un promedio de 50 veces, hasta que aparecía a una nueva. La etapa de músico, de mago y la más reciente: "hipster y gamer". 

Me has enseñado muchas cosas. Contigo tengo la capacidad de volverme adulta y niña en un instante. Adulta, cuando te recojo del cole, y preparo tu refa y uniforme en ausencia de mami. Niña cuando jugamos, bailamos, gritamos, y nos tomamos selfies, hacemos Memes, hacemos Vines, intentamos cantar a dos voces, nos peleamos, nos contentamos a los cinco minutos, nos abrazamos, nos volvemos a pelear, nos volvemos a contentar...

Te veo y pienso en que no podría decir que soy completamente feliz si no existieras. Me has hecho una mejor persona, y me das tantas alegrías.

Me encanta escucharte hablar como un adulto, con esa capacidad de discutir temas con propiedad. Amo esos momentos en los que sos el único que nota cuando estoy triste, y haces tu llegada triunfal a mi cuarto. Me das un abrazo y un beso, y te convertís en mi héroe.

Estoy orgullosa de tu generosidad, de esa manera en cómo te entregas a los demás. Sos el amigo que todos quisieran tener. Ni hablar de tu talento, ¿qué clase de niño puede: cantar, tocar guitarra, ser un genio tecnológico, bailar Capoeira, saber Artes Marciales, cocinar "huevosis", ser reportero, no bañarse por tres días, y llevar tanta felicidad a donde vaya?

Es un honor ser tu hermana, y sentir tu amor. Tener tu apoyo en mis proyectos, y recibir tus caricias todos los días. Gracias por ser ese motor que me impulsa a querer llegar lejos, y poder ser tu ejemplo.

Sos más pequeño en años, pero para mí, siempre has sido grande. Un gran ser humano, lleno de sueños y decidido a cumplirlos. Siempre alegre, divertido, creativo y servicial.

Podría escribir mil cosas de ti, incluso un libro con mil páginas de colores. En ellas revelaría que me encantaría detener el tiempo para que fueras siempre niño. Pero no hace falta detenerlo, si tienes en tus manos conservar esa alegría e inocencia los años que quieras.

No permitas, hermano, que el mundo apague tu luz. Sigue adelante con tus anhelos por inalcanzables que parezcan. Y ten por seguro, que estaré allí apoyándote, fregándote, consintiéndote y amándote, como tu hermana y amiga. Por siempre y para siempre.

¡Felices pubertos 12!

Te amo

La Toya

lunes, 28 de julio de 2014

Un ser de luz

Los ángeles existen, y no se mueven en dos alas, si no en dos pies; y habitan justo allí, cerca de nosotros.

Conozco varios, pero hoy quiero hablar de uno. Uno, o más bien una, que me ha dado una gran lección en esta etapa de mi vida.

No importa que tan difícil la estemos pasando, si afuera está lloviendo, si tiene que desvelarse toda la noche, ella sonríe.

Sonríe, no con una de esas sonrisas fabricadas en los concursos de belleza, ni esas que ponen las cheerleaders causa de la vaselina en sus dientes. Si no una sonrisa salida del alma.

Una sonrisa de amor y esperanza, que contagia a los demás, una sonrisa perfectamente diseñada con el pincel de nuestro Supremo Creador.

Verla llegar es todo un alivio para los que a duras penas aguantamos una liviana carga. Su carga, aunque es mil veces mayor, la acepta, la afronta, la lleva y la trae. Siempre feliz, sin quejarse, sin quebrantarse.

Bien dicho está, que Dios pone batallas difíciles para sus más fieles soldados; pero en ningún lado he visto que esos guerreros, además de afrontar su batalla, tengan la cualidad de llevar paz a su paso. Este ángel de quien les hablo, lo hace sin darse cuenta.

Siempre entusiasta y colaboradora, entregada y serena, nunca dice que no puede, nunca hace de menos el trabajo de los demás. ¿Cómo lo hace?

Tiene una receta infalible, y con su permiso, hoy les daré la primicia.

Lo supe cuando la vi llegar en día sin más objeto de valor que su biblia. Sus brazos abiertos para un cálido abrazo, y su curva más hermosa: su sonrisa.

Ha consagrado su vida a Dios, desde la humildad de su ser. Acepta su realidad sin reproche, ora, llora y agradece. Sostiene su mirada en el cielo, sin despegar sus pies del suelo. Vive, sueña, ríe, y sigue riendo.

Qué dicha conocerla, quererla, escucharla y ser testigo de ese instante en que su rayito de luz, transforma la tormenta en un hermoso arcoiris.

Ángel, no desmayes, que muy lejos llegarás...

Victoria López

Dedicado a: Bárbara Vidal

viernes, 11 de julio de 2014

Me llamo Victoria

A veces pienso en lo gratificante que sería tener un nombre de una sílaba como los chinos, para tener el placer de siempre oirlo completo.

No es que me moleste que me achiquen el nombre, de hecho me gusta cómo suena en diminutivo. Otros se dan a la tarea de decirlo completo, sobre todo los que me lo pusieron. Lo cual está bien, igual suena muy lindo.

A mi me gusta decir que me llamo Victoria, no porque no quiera a mi madre, ni tampoco para evitar recordarles a la niñera de los Padrinos Mágicos. Es simplemente, que me he dado a la tarea de ser mi nombre.

Soy tan popular que tengo marca de pan, cerveza y hasta línea de cosméticos, que para nadie es un secreto. Qué responsabilidad la mía, mantener tanta empresa a flote.

Lo más complicado es estar oyendo que el Barrondo me conquistó, y yo ni lo conozco. Y que equipos completos en la copa del mundo buscan conquistarme, aunque esa no es tan mala idea.

Me encanta mi nombre por lo que representa, y lo único que pido es trabajo duro, para un día no muy lejano finalmente autoconquistarme.

Atentamente,

Victoria.

miércoles, 9 de julio de 2014

Un regalo muy lindo

¿En qué piensas si te digo la palabra cáncer?
Yo pienso en lucha y dolor.

La cirugía de extracción de matriz fue muy tarde, el cáncer había avanzado. No sé qué órganos estaban invadidos, pero ella decía que le dolía la espalda. Le gustaba tirarse en el suelo, pues lo frío era único que mitigaba el dolor. Cremas fías de diversas marcas utilizaba. Se quejaba mientras dormía. Las veces que nos visitaba se quedaba conmigo, me desperté muchas veces para tocarla y ver si se movía.

¿Qué clase de quimioterapia no vota ni un pelo? Recuerdo el momento en que decidió cortárselo, para no hacer más dura la tortura de ver caer su larga melena negra. Sin embargo hubo todos los síntomas menos el pelo. Quizá era porque el nuevo corte era muy bonito, y quería que todos la recordáramos así.

Nunca perdió el sentido del humor, yo era muy niña y siempre he sido bien crédula. Cuando me muera te voy a venir a jalar las patas, me decía. No me daba miedo, y francamente me gustaría en algún momento sentirla.

Era toda una algarabía tenerla en casa, desde la hora de la comida en dónde no se callaba. Las carcajadas todo el día. Pero el más beneficiado fue mi hermano, pues le hacía las planas que llevaba de tarea, y era su consejera sentimental. “Tata esa ojuda te gusta, mejor la sarquita mirá, o la pelirroja”.

Extraño la bulla que hacía, y sus indiscreciones. Cómo se miraba con el sueter de la viejita de la arenilla. ¿Quién va a volver a quemar una ametralladora de cien metros un 9 de julio?

Hizo todo lo que le dijeron para curarse, no dejó de luchar. Disimulaba su semblante de dolor con una sonrisa torcida que tengo tan presente. No venció la enfermedad, pero vence el olvido, pues su recuerdo está más presente que nunca en quienes la conocimos. Pícara y trabajadora como siempre, fuiste un regalo muy lindo.

Desde el cielo sé que estas muy orgullosa de esa semillita que sembraste, unos hijos trabajadores, nietos hermosos y el resto de nosotros que te amaremos por siempre.

Tía Chía, siempre vivirás.

Victoria López

Pasos cortitos

Una adivinanza 
"Agua pasa por mi casa, aguacate de mi amor"

Todos ríen, mas nadie se atreve a decirle que está errada.

Verla, oírla, olerla y tocarla, te hace pensar que posee una ternura sobre humana. Nunca la he visto enojada de verdad, tal vez haciéndose la estricta para que los nietos le hagan caso. Igual nunca lo hacen. Ninguno salió con ese agrado innato de rezar por las mañanas e ir a misa todos los domingos.

Pensar en ella es un regalo hermoso. Tiene la cualidad de hacerte sentir paz hasta en los momentos más difíciles. Saber que existe un amor sincero que quizá no exprese con palabras, pero sí con una oración elevada al cielo. Te pido Señor por mis hijos, por mis yernos, por mis nietos y bisnietos, sobre todo los que están lejos… y es que es más fácil resumirlo de esta manera a tener que mencionar cada uno de los nombres, pues somos tantos, pero estoy segura que su corazón está dividido en lugar para cada uno.

Dormir junto a ella es una de las mejores cosas que puedo contar de mi infancia. Sentir su amplia espalda y su dulce olor a crema Nivea, me hacían sentir tan segura y amada. Y aunque siempre me tenía que despertar temprano y escucharla rezar, es un sensación que no cambiaría por nada. Aprendí el Padre Nuestro, el Ave María, el Salve, el Credo de los Apóstoles, los Misterios del Rosario, allí acostada, juntito a ella. Pero lo más importante que aprendí, es que Dios te escucha si le hablas desde lo más profundo de tu ser. Que no hacen falta versos elaborados, si no sinceridad y humildad en tus palabras.

Con ella entendí que la religión es un camino al Padre, pero lo más importante son las acciones. Nunca la he escuchado juzgando o deseando el mal a alguien. Quizá quejándose de sus dolencias, pero siempre convencida que ese no es un impedimento para servir.

Nunca dice que está bien, siempre está dos que tres, y es la verdad. Son 76 años de madrugar, trabajar y hacerle frente a la vida en su calidad de viuda con ocho hijos. Sus pasitos cortos ayudados por un bordón la delatan. El sonido que hacen sus huesos al levantarse y la forma en que ahora se queja dormida, me hacen querer regresar a los tiempos en que sus colochos aún eran negros.

Siendo sinceramente egoísta, me rehúso a pensar que un día voy a dejar de comer esos frijolitos perfectos, y ese mosh ahumado en las mañanas. Que no voy a tener el privilegio de caminar a su lado al final de la procesión para Semana Santa.

Dormite mi niño cabeza de ayote, si no te dormís te come el coyote…

Así nos cantó a cada uno de los personajes retratados en la pared de la sala de su casa, a quienes ama por igual, incluso a los que no la llaman ni la visitan. Porque para su amor no hay condición. Porque a sus canillas adoloridas no hay quien las detenga si un enfermo necesita la Comunión. Porque no hay nadie en el Barrio San Cayetano a quien no le haya dado fiado, o le haya prestado el horno. Eso es humildad señores, lo demás son pajas.

No la juzgo por sus acciones, y creo que es lo más cercano a la perfección humana que conozco. Siempre siendo tan ella, siempre estando más cerca de Dios que nosotros.

Al Facebook, le dice "fleibor", al Skype, le dice "Cash", y entre la risa que me ha causado esto, he llegado a la conclusión que a ella no le hacen falta estas tecnologías, si tiene un arma poderosa, que reconforta su alma día con día: La biblia.

Doy gracias por sus años, y pido más navidades iluminadas por el esplendor de su sonrisa, rodeando al niñito Dios de madera que cuida tanto. Pido más recibimientos en la puerta, un abrazo y su amplio regazo. Señor, yo sé que no es mucho pedir…

Felicidades Mayita.

domingo, 22 de junio de 2014

Un auténtico sí

¿Quién dijo que el amor tiene que ser perfecto? El amor sólo tiene que ser real.

Las historia de amor de los cuentos de hadas que tanto me gustaban de niña, ahora se me hacen tan fofas, empalagosas y me causa disgusto el siquiera recordarlas. ¿Por qué la princesa tenía que ser un frágil y hermosa doncella, la mas bella del pueblo?  Alta, esbelta y con características de canon de belleza europea. ¿Por qué no puede ser chaparra, morena y gordita?

El príncipe, rubio y ojos azulamarino, siempre dotado de la suerte de ser heredero, y no ganarse por sí mismo tan anheladas riquezas, con excepción de Shrek, por supuesto.

Porque esas surreales historias que idealizamos, no pueden ser tan hermosas como la que a continuación voy a contar.

Ella, una hermosa princesa que nada tiene que ver con la de los cuentos. Una morenita que con su sonrisa encantadora, disimulaba el hecho de que apenas alcanzar los 1.50 metros de altura. Proveniente de una familia humilde, en donde más que prevalecer el orgullo de llevar el segundo apellido más común en Guatemala, prevalece esa lucha por afrontar con entereza y dignidad la adversidad.

Madre soltera de una hermosa niña. Hermosa no por tener las pestañas dobladas y la nariz respingada. Si no por ser sana y llevar en el torrente de sus venas, sangre de luchadora.

Él, aunque con unos hermosos ojos azules, que nada tiene que ver con uno de esos príncipes inventados, poseía una caballerosidad genuina que evidenciaba haber sido criado por una auténtica reina, de esas que no tienen corona ni sangre real.

Y es que tanto me chocan esas historias de Disney, que hacen creer que el amor es algo relativamente proporcional a la belleza. Ni hablar de las telenovelas mexicanas en dónde el protagonista puede enamorarse de la sirvienta, si y sólo si, tiene mejor trasero que la patrona. Entre mejor la haga ver el maquillaje, el tipo se enamora más.

La belleza se acaba señores. Se cae el pelo, se aguadan las nalgas, se cuelga el busto, aparecen arrugas. Y su aunque pareciera que todo tiene arreglo, y el dinero todo lo puede, no han inventado todavía cirugía plástica para el alma.

Continuando con mis auténticos príncipe y princesa, tengo que afirmar que ellos realmente se enamoraron. Él de su humildad y de su apasionante forma de ver la vida. Ella de su sonrisa y generosidad difícil de encontrar en estos tiempos.

Él aceptó la estrías y la cicatriz de cesárea de su prematuro y no deseado embarazo. Junto a una chiquilla que se convertiría en la luz de sus ojos.

Ella aceptó su barriga de "chelero", llegando a la conclusión que su gran tamaño se debía a que albergaba un gran corazón.

No hubo herencia más que la suma de los ajustados sueldos de ambos. No hubo anillo de oro con perlas de Swarovski, pero si uno de plata, tan sencillo y delicado, como las manos que lo recibían.

No hubo entrega de dotes, ni el ajuar de novia que muchos creen que las mujeres esperan. Hubo, en cambio trajes sencillos, sin más adorno que el de sus sonrisas.

No hubieron regalos de "Cemaco", ni siquiera hubieron muchos, pues los distinguidos invitados habían gastado lo poco que tenían para viajar desde lejos y honrarlos con su presencia.

Y allí, frente a todos, y hasta los que habían creído que no llegarían tan lejos juntos, se dieron un auténtico sí.

Se convirtieron en reyes, esos que no dominan reinos si no corazones, y no disfrutan de más riqueza que la de la vida misma. Y sin olvidar de continuar la difícil misión de criar a su princesa.

¿Será que puede mas nuestro prejuicio, que verle lo hermoso a esta verdadera historia de amor? 

lunes, 16 de junio de 2014

Señor sonrisa

Tengo tres días buscando la inspiración para escribirle algo lindo a mi padre en su día, y he llegado a la conclusión que no existen las palabras adecuadas para expresar tan fuerte sentimiento.

Y es que al pensar en el hombre que me ha hecho la mitad o quizá tres cuartos de lo que soy, se me vienen a la mente los mas exquisitos recuerdos de mi infancia y adolecencia, y me reconforta saber que nuestra historia continua.

Hay mucho que contar, pero comenzaré por ese 18 de enero de 1991, cuando lo conocí. Esperaban un lindo varón, pero ¡oh sorpresa!, resultó ser una "hembrita", cómo dicen en el pueblo. Me encanta escuchar esa historia, y mas cuando dice que bastó con verme a los ojos para enamorarse de mi. Yo también lo hice, y aunque no recuerde ese momento con exactitud, el sentimiento que me inunda hoy, 23 años después, explica la conexión de aquel día.

Y es que no existe un hombre de naturaleza completamente humana a quién yo pueda amar como a él.  Por quién yo sienta esa inexplicable paz de solo escuchar desde lejos el ruido de la colección de llaves que cuelgan de su cintura, y anuncian su llegada. O ese abrazo fuerte que siempre dura lo justo. Ni mucho, ni muy poco. O ese roze de su barba de "talibán", y su mejilla siempre húmeda por tanto trabajar.

No sé a ciencia cierta cuantos en este mundo crean en mi, pero él lo hace, a veces demasiado. Pero me encanta. Me encanta que me recuerda lo buena que soy, y lo hasta lo presuma con los demás . Quizá para algunos no sea nada, pero para mi lo es todo.

Me ha enseñado a ser una soñadora empedernida, y a volar tan alto sin despegar los pies del suelo. Me ha enseñado a decir gracias por todo y a todos, como símbolo de la inmensa humildad que lo distingue.

Me encanta observar como tiene esa facilidad de caerle bien a todo el mundo, y estoy segura que si no fuera mi padre y un día o conociera, igual lo querría. Porque es imposible no apreciar una sonrisa sincera recién salida del alma, junto a una broma, a veces mala,  pero siempre con la mejor intención.

Suena el teléfono. Una llamada para mí.

-Buenas noches, casa de la familia López, contestó. 

Y cómo si no fuera suficiente vergüenza para mí, luego lo escucho decir.

- De "pashte quién pa' preguntash".

Y esa es una, de muchas...

Tu humor, tu sonrisa y esa extraordinaria forma de ver la vida me inspiran Papito. Me encanta hablar contigo del futuro y saber que siempre te tendré. Físicamente los años que Dios quiera, pero en lo mas profundo de mi corazón no habrá nada ni nadie que pueda arrancarte jamás.

Me encanta caminar junto a ti y tomar tu mano,  cómo lo que siempre seré: Tu niña. Esa niña que confía ciegamente en ti, y piensa y nunca lo ha dudado, que tú, con todos tus defectos y virtudes, eres simplemente: El mejor papá del mundo.

Te amo.

Ana Victoria López

jueves, 12 de junio de 2014

La no anunciada crónica de una muerte

Hay diferentes puntos de vista sobre la muerte, pero todos convergen en que un día finalmente llegará.

Ese día no amanecí pensando en ti, si no en la innumerable lista de pendientes en la oficina. En cómo iba a arreglarme el pelo y si finalmente dejaría de llover.

De hecho aunque sabía de tu gravedad, necesitaba concentrarme al manejar, y no meterme en la infinidad de hoyos en el asfalto producto del invierno y la mala utilización  de mis impuestos.

Mi siempre egoísta forma de ser, no reparó en que ese dolor de pecho, de esos que las ancianas llaman mal presentimiento, tenía que ver con tu existencia.

Habían pasado dos semanas desde que las palabras se me habían quedado trabadas en la garganta, al verte sentado en la sala de la casa respirando con dificultad, y luego de haber ensayado media hora en cómo decirte que te amaba.

Nunca te lo dije en vida, tú si me lo dijiste, pero no tan literal.  Fue hace cinco años, cuando me observabas y atinadamente me dijiste que tenía talento para ser comunicadora. Me amabas porque me conocías y me conocías porque me amabas. 

Te tuve desde que nací y nunca supe valorar tu presencia. Pero eso es algo de lo que ya me he lamentado mucho. Tu, sin embargo, construiste el regalo mas grande que alguien me pudo haber dado: Un padre sin igual. Un hombre lleno de amor y sabiduría, entusiasmo y fortaleza.

Era casi medio día cuando recibí esa llamada. Sentí que el mundo se desvanecía y al misma tiempo todo se miraba igual. La gente se reía, el trabajo no acababa, ¿acaso nadie me entendía? Lo peor del caso es fingir ante la gente que nada pasa mientras el alma se vuelve pedazos.

Nos falto tiempo mi viejo, y la melancolía que me deja tu partida no se me acaba. Me hace pensar en lo bueno que hubiera sido llamarte y compartir mas tiempo contigo, pero me reconforta saber que me acompañas y soy parte de ese legado que con tanto esmero cosechaste. Y me desahogo a través de estas líneas que sé que no lees, pero si sientes, allá donde estés.

Hasta siempre Víctor López.

Victoria López

martes, 10 de junio de 2014

Treinta y un millones 536 mil...

La calculadora de un hombre muy sabio, me dio un día un dato que me haría muy feliz.

Se preparaba para un año difícil, sin embargo él se encontraba mas sereno que nunca. Y esto no era de sorprendenderse,  pues a sus años había comprendido que las tormentas de la vida tenían al final un hermoso arcoirirs esperando.

- ¿Quién de los que trabaja, quiere decirme cuanto gana? dijo, con autoridad.

Quién se atrevió a responder lo hizo no estando muy seguro si era buena idea hacerlo.

- ¿Cuánto de eso ahorras?, preguntó el sabio nuevamente.

Sin hacer mucho alarde de la respuesta del valiente, prosiguió con su discurso, pues su intención iba mas allá que darle tanto valor al dinero.

Ese día lucía diferente. El hombre que por años se había escondido en su papel de sabio, hoy quería demostrar lo que en verdad era: un amigo.

Sus ojos negros, grandes y expresivos, ese día decían algo que nunca habían dicho antes. Su voz fuerte y autoritaria se había transformado en el mas dulce sonido de un buen consejo. Su rostro áspero se había enternecido y revelaba desde ya, el hombre estaba listo.

Pasaron seis meses para que yo comprendiera esa extraña pero gratificante sensación de aquel día, pero pasaré toda una vida agradeciendo tener la oportunidad de haber conocido a aquel hombre, quien aún no estando presente, sigue enseñándome tanto.

Hizo unas operaciones en su calculadora,  que de seguro había hecho ya muchas veces. Lo corroboró. Subió su rostro con la misma suave mirada y nos dijo a los presentes:

En este nuevo año tienen 31 millones 536 mil oportunidades para ser felices. Para sonreír y disfrutar lo bueno de la vida.

Han pasado después de tu partida 31 millones 536 mil oportunidades,  y cada una es un segundo para extrañarte y recordarte. Pero el tenerte presente me hace seguir tu consejo, tu ejemplo y ser un poquito de todo lo que fuiste.

Muchas gracias hombre sabio.

Victoria López

jueves, 5 de junio de 2014

Manuelito

Han pasado ya siete días desde que vi esos ojos negros, achinados y tristes. Pude verlos apenas unos segundos porque estos preferían ver el suelo. Los vi concentrados en que alcanzara el agua para toda la ventana y en que el sofisticado artefacto con el que limpian los vidrios quitara por completo esa mezcla misteriosa de agua y jabón.

Le hice "señas" que no lo limpiara, no por que me importe que se raye mas el "windshiled" de mi Toyota 96, si no porque me cuesta negarme a darles aunque sea una moneda, sabiendo que difícilmente sea para saciar su hambre.

Lo observé atentamente, era un experto en el oficio, su cuerpecito apenas alcanzaba y se puso de puntitas. Cuando menos lo esperé ya estaba justo a la par mía. Chorriadito de pies a cabeza, con su mano extendida y la mirada en el suelo.

Me vi obligada a darle unas monedas, pidiendo en mi interior que fueran realmente para él, pero quería darle algo mas que eso.

-¿Cómo te llamas?, le pregunté.

- Manuelito, respondió con una expresión enternecedoramente triste.

Movió su manita como exigiendo lo que le correspondía y para que yo me callara. No lo culpo pues en el semáforo el tiempo apremia. Le dí lo suyo y se fue corriendo, mientras me quedaban atravesadas en el pecho unas palabras, pero más que eso, un terrible sentimiento de impotencia.

Dios te bendiga Manuelito, quisiera poder hacer algo mas por cambiar tu suerte, pero por el momento no puedo hacer nada mas que pedir por ti.

Cuántos Manuelitos hay en la calle de limpiavidrios, vendedores, lustradores. Cuántas pieles tostaditas por el sol, cuántos pies con suerte calzados con pedazos de cuero caminando kilómetros y no precisamente para ir a la escuela. Cuánta indiferencia de parte de nosotros que paseamos distraídos en nuestros carros, pensando en nuestros insignificantes problemas en comparación con esta amarga realidad.

Victoria López

Calladita se miraba mas bonita...

Siempre me ha gustado escribir, me gusta sumergirme por un momento en ese océano en dónde la "casaca" fluye en mí, y aunque después intente escribir sobre lo mismo, las ideas siempre me resultan distintas. Sin embargo, he de confesar que soy mejor escuchando que hablando, y leyendo que escribiendo. Y esto no porque no crea que sea buena, pues después de cinco años estudiando el ego se me ha elevado un poco, si no porque pienso que para hablar o escribir sobre algo se debe saber lo suficiente sobre ello.

Me molesta de sobremanera ver cómo muchos opinan por medio de lo que todos conocen como redes sociales, que en realidad son medios de comunicación masiva de corto o largo alcance, de temas sociales, políticos y no pueden faltar los deportivos. Dichos comentarios van con tan poco atino y con la escusa que los desafortunados que los siguen tienen que aguantarse a leer sus obstinados pensamientos, que no resultan ser mas que el reflejo de ignorancia e inmadurez.

No puedo generalizar, y menos si usted lector se siente aludido, pues he tenido el placer de leer hermosas líneas dedicadas a la familia, a un ser querido que ya no está, y hasta de parejitas de traidos que parecen comunicarse mejor por estas plataformas sociales en dónde todos los leen, que en persona.

Sé que me falta muchísimo por aprender, prueba de ello es que soy un desastre en un jueguito de preguntas de cultura general que está de moda, pero de eso se trata la vida de abrirse a aprender y saber enseñar.

Es por ello que con la creación de este blog decido romper el silencio plasmando y compartiendo ideas de esta humilde servidora, con mucho respeto y cariño para quienes gasten un poquito de su valioso tiempo al leerme.

Ana Victoria López