Dos sílabas, cuatro letras, a veces larga y otras corta. Conformada de segundos de tristeza, minutos de alegría, días de euforia y finales siempre tristes. Eso se llama vida, y hoy me regocijo en celebrarla.
Vida, no eres más que el cúmulo de huellas de conocidos, desconocidos, queridos y amados. De aquel que te ignora y aquel que te ayuda. Ese que te hace más fuerte al no creer en ti, y ese que daría cualquier cosa por verte feliz.
Yo te disfruto vida, entre miseria y abundancia, pero nunca triste. No siendo de aquí ni de allá, agradeciendo por cada detalle, y aprendiendo de la magia de cada instante.
Ha sido un camino liviano, cargando de alegrías y un poco de llanto. Pero cada paso bien pegado al suelo, porque sé de donde vengo y anhelo ese momento en el este lista para volar.
Gracias por ese soplo de eso que llamamos vida, en el momento más cálido de un día muy frío. Y poder disfrutar cada 365 días de el calor de su cariño.
Victoria López