miércoles, 30 de julio de 2014

Siempre has sido grande

Nunca sabrás lo genial que puede ser la vida,  si no tienes un hermano mucho menor que tú...

Todo en casa era perfecto, rosa para la nena y azul para el nene. Todos viajabamos cómodos en el carro y había un cuarto para cada uno lleno de juguetes.

Pero no, tenía que llegar un bodoque con patas a desbaratarnos. A cambiar completamente nuestras vidas, y a hacernos infinitamente, y por mucho, más felices.

El anuncio de tu llegada fue me recuerda un sentimiento extraño, una mezcla de alegría y melancolía. Tenía miedo de como iban a ser las cosas después de ti. Pero desde que te conocí, supe que eras uno de los mejores regalos que me daría la vida. Me sentí mejor cuando nos dijeron que eras varón, y escogimos tu nombre gracias al de un presentador de mi Reality Show favorito de todos los tiempos.

El tiempo de Dios es perfecto, llegaste justo en el momento indicado. Tú, siempre tan inquieto, dramático y contento, nos devolviste la vida.

Yo a los once, finalmente deje de jugar "barbies" para ocupar el tiempo en cuidar a mi muñeco sin baterías. Llorabas mucho, pero reías más. Fuiste desde chiquito, un niño completamente genial.

He disfrutado cada una de tus etapas, desde la que teníamos que cuidarte cuando bajabas las gradas gateando. O cuando aprendiste a usar la compu a los dos años. Ver películas un promedio de 50 veces, hasta que aparecía a una nueva. La etapa de músico, de mago y la más reciente: "hipster y gamer". 

Me has enseñado muchas cosas. Contigo tengo la capacidad de volverme adulta y niña en un instante. Adulta, cuando te recojo del cole, y preparo tu refa y uniforme en ausencia de mami. Niña cuando jugamos, bailamos, gritamos, y nos tomamos selfies, hacemos Memes, hacemos Vines, intentamos cantar a dos voces, nos peleamos, nos contentamos a los cinco minutos, nos abrazamos, nos volvemos a pelear, nos volvemos a contentar...

Te veo y pienso en que no podría decir que soy completamente feliz si no existieras. Me has hecho una mejor persona, y me das tantas alegrías.

Me encanta escucharte hablar como un adulto, con esa capacidad de discutir temas con propiedad. Amo esos momentos en los que sos el único que nota cuando estoy triste, y haces tu llegada triunfal a mi cuarto. Me das un abrazo y un beso, y te convertís en mi héroe.

Estoy orgullosa de tu generosidad, de esa manera en cómo te entregas a los demás. Sos el amigo que todos quisieran tener. Ni hablar de tu talento, ¿qué clase de niño puede: cantar, tocar guitarra, ser un genio tecnológico, bailar Capoeira, saber Artes Marciales, cocinar "huevosis", ser reportero, no bañarse por tres días, y llevar tanta felicidad a donde vaya?

Es un honor ser tu hermana, y sentir tu amor. Tener tu apoyo en mis proyectos, y recibir tus caricias todos los días. Gracias por ser ese motor que me impulsa a querer llegar lejos, y poder ser tu ejemplo.

Sos más pequeño en años, pero para mí, siempre has sido grande. Un gran ser humano, lleno de sueños y decidido a cumplirlos. Siempre alegre, divertido, creativo y servicial.

Podría escribir mil cosas de ti, incluso un libro con mil páginas de colores. En ellas revelaría que me encantaría detener el tiempo para que fueras siempre niño. Pero no hace falta detenerlo, si tienes en tus manos conservar esa alegría e inocencia los años que quieras.

No permitas, hermano, que el mundo apague tu luz. Sigue adelante con tus anhelos por inalcanzables que parezcan. Y ten por seguro, que estaré allí apoyándote, fregándote, consintiéndote y amándote, como tu hermana y amiga. Por siempre y para siempre.

¡Felices pubertos 12!

Te amo

La Toya

lunes, 28 de julio de 2014

Un ser de luz

Los ángeles existen, y no se mueven en dos alas, si no en dos pies; y habitan justo allí, cerca de nosotros.

Conozco varios, pero hoy quiero hablar de uno. Uno, o más bien una, que me ha dado una gran lección en esta etapa de mi vida.

No importa que tan difícil la estemos pasando, si afuera está lloviendo, si tiene que desvelarse toda la noche, ella sonríe.

Sonríe, no con una de esas sonrisas fabricadas en los concursos de belleza, ni esas que ponen las cheerleaders causa de la vaselina en sus dientes. Si no una sonrisa salida del alma.

Una sonrisa de amor y esperanza, que contagia a los demás, una sonrisa perfectamente diseñada con el pincel de nuestro Supremo Creador.

Verla llegar es todo un alivio para los que a duras penas aguantamos una liviana carga. Su carga, aunque es mil veces mayor, la acepta, la afronta, la lleva y la trae. Siempre feliz, sin quejarse, sin quebrantarse.

Bien dicho está, que Dios pone batallas difíciles para sus más fieles soldados; pero en ningún lado he visto que esos guerreros, además de afrontar su batalla, tengan la cualidad de llevar paz a su paso. Este ángel de quien les hablo, lo hace sin darse cuenta.

Siempre entusiasta y colaboradora, entregada y serena, nunca dice que no puede, nunca hace de menos el trabajo de los demás. ¿Cómo lo hace?

Tiene una receta infalible, y con su permiso, hoy les daré la primicia.

Lo supe cuando la vi llegar en día sin más objeto de valor que su biblia. Sus brazos abiertos para un cálido abrazo, y su curva más hermosa: su sonrisa.

Ha consagrado su vida a Dios, desde la humildad de su ser. Acepta su realidad sin reproche, ora, llora y agradece. Sostiene su mirada en el cielo, sin despegar sus pies del suelo. Vive, sueña, ríe, y sigue riendo.

Qué dicha conocerla, quererla, escucharla y ser testigo de ese instante en que su rayito de luz, transforma la tormenta en un hermoso arcoiris.

Ángel, no desmayes, que muy lejos llegarás...

Victoria López

Dedicado a: Bárbara Vidal

viernes, 11 de julio de 2014

Me llamo Victoria

A veces pienso en lo gratificante que sería tener un nombre de una sílaba como los chinos, para tener el placer de siempre oirlo completo.

No es que me moleste que me achiquen el nombre, de hecho me gusta cómo suena en diminutivo. Otros se dan a la tarea de decirlo completo, sobre todo los que me lo pusieron. Lo cual está bien, igual suena muy lindo.

A mi me gusta decir que me llamo Victoria, no porque no quiera a mi madre, ni tampoco para evitar recordarles a la niñera de los Padrinos Mágicos. Es simplemente, que me he dado a la tarea de ser mi nombre.

Soy tan popular que tengo marca de pan, cerveza y hasta línea de cosméticos, que para nadie es un secreto. Qué responsabilidad la mía, mantener tanta empresa a flote.

Lo más complicado es estar oyendo que el Barrondo me conquistó, y yo ni lo conozco. Y que equipos completos en la copa del mundo buscan conquistarme, aunque esa no es tan mala idea.

Me encanta mi nombre por lo que representa, y lo único que pido es trabajo duro, para un día no muy lejano finalmente autoconquistarme.

Atentamente,

Victoria.

miércoles, 9 de julio de 2014

Un regalo muy lindo

¿En qué piensas si te digo la palabra cáncer?
Yo pienso en lucha y dolor.

La cirugía de extracción de matriz fue muy tarde, el cáncer había avanzado. No sé qué órganos estaban invadidos, pero ella decía que le dolía la espalda. Le gustaba tirarse en el suelo, pues lo frío era único que mitigaba el dolor. Cremas fías de diversas marcas utilizaba. Se quejaba mientras dormía. Las veces que nos visitaba se quedaba conmigo, me desperté muchas veces para tocarla y ver si se movía.

¿Qué clase de quimioterapia no vota ni un pelo? Recuerdo el momento en que decidió cortárselo, para no hacer más dura la tortura de ver caer su larga melena negra. Sin embargo hubo todos los síntomas menos el pelo. Quizá era porque el nuevo corte era muy bonito, y quería que todos la recordáramos así.

Nunca perdió el sentido del humor, yo era muy niña y siempre he sido bien crédula. Cuando me muera te voy a venir a jalar las patas, me decía. No me daba miedo, y francamente me gustaría en algún momento sentirla.

Era toda una algarabía tenerla en casa, desde la hora de la comida en dónde no se callaba. Las carcajadas todo el día. Pero el más beneficiado fue mi hermano, pues le hacía las planas que llevaba de tarea, y era su consejera sentimental. “Tata esa ojuda te gusta, mejor la sarquita mirá, o la pelirroja”.

Extraño la bulla que hacía, y sus indiscreciones. Cómo se miraba con el sueter de la viejita de la arenilla. ¿Quién va a volver a quemar una ametralladora de cien metros un 9 de julio?

Hizo todo lo que le dijeron para curarse, no dejó de luchar. Disimulaba su semblante de dolor con una sonrisa torcida que tengo tan presente. No venció la enfermedad, pero vence el olvido, pues su recuerdo está más presente que nunca en quienes la conocimos. Pícara y trabajadora como siempre, fuiste un regalo muy lindo.

Desde el cielo sé que estas muy orgullosa de esa semillita que sembraste, unos hijos trabajadores, nietos hermosos y el resto de nosotros que te amaremos por siempre.

Tía Chía, siempre vivirás.

Victoria López

Pasos cortitos

Una adivinanza 
"Agua pasa por mi casa, aguacate de mi amor"

Todos ríen, mas nadie se atreve a decirle que está errada.

Verla, oírla, olerla y tocarla, te hace pensar que posee una ternura sobre humana. Nunca la he visto enojada de verdad, tal vez haciéndose la estricta para que los nietos le hagan caso. Igual nunca lo hacen. Ninguno salió con ese agrado innato de rezar por las mañanas e ir a misa todos los domingos.

Pensar en ella es un regalo hermoso. Tiene la cualidad de hacerte sentir paz hasta en los momentos más difíciles. Saber que existe un amor sincero que quizá no exprese con palabras, pero sí con una oración elevada al cielo. Te pido Señor por mis hijos, por mis yernos, por mis nietos y bisnietos, sobre todo los que están lejos… y es que es más fácil resumirlo de esta manera a tener que mencionar cada uno de los nombres, pues somos tantos, pero estoy segura que su corazón está dividido en lugar para cada uno.

Dormir junto a ella es una de las mejores cosas que puedo contar de mi infancia. Sentir su amplia espalda y su dulce olor a crema Nivea, me hacían sentir tan segura y amada. Y aunque siempre me tenía que despertar temprano y escucharla rezar, es un sensación que no cambiaría por nada. Aprendí el Padre Nuestro, el Ave María, el Salve, el Credo de los Apóstoles, los Misterios del Rosario, allí acostada, juntito a ella. Pero lo más importante que aprendí, es que Dios te escucha si le hablas desde lo más profundo de tu ser. Que no hacen falta versos elaborados, si no sinceridad y humildad en tus palabras.

Con ella entendí que la religión es un camino al Padre, pero lo más importante son las acciones. Nunca la he escuchado juzgando o deseando el mal a alguien. Quizá quejándose de sus dolencias, pero siempre convencida que ese no es un impedimento para servir.

Nunca dice que está bien, siempre está dos que tres, y es la verdad. Son 76 años de madrugar, trabajar y hacerle frente a la vida en su calidad de viuda con ocho hijos. Sus pasitos cortos ayudados por un bordón la delatan. El sonido que hacen sus huesos al levantarse y la forma en que ahora se queja dormida, me hacen querer regresar a los tiempos en que sus colochos aún eran negros.

Siendo sinceramente egoísta, me rehúso a pensar que un día voy a dejar de comer esos frijolitos perfectos, y ese mosh ahumado en las mañanas. Que no voy a tener el privilegio de caminar a su lado al final de la procesión para Semana Santa.

Dormite mi niño cabeza de ayote, si no te dormís te come el coyote…

Así nos cantó a cada uno de los personajes retratados en la pared de la sala de su casa, a quienes ama por igual, incluso a los que no la llaman ni la visitan. Porque para su amor no hay condición. Porque a sus canillas adoloridas no hay quien las detenga si un enfermo necesita la Comunión. Porque no hay nadie en el Barrio San Cayetano a quien no le haya dado fiado, o le haya prestado el horno. Eso es humildad señores, lo demás son pajas.

No la juzgo por sus acciones, y creo que es lo más cercano a la perfección humana que conozco. Siempre siendo tan ella, siempre estando más cerca de Dios que nosotros.

Al Facebook, le dice "fleibor", al Skype, le dice "Cash", y entre la risa que me ha causado esto, he llegado a la conclusión que a ella no le hacen falta estas tecnologías, si tiene un arma poderosa, que reconforta su alma día con día: La biblia.

Doy gracias por sus años, y pido más navidades iluminadas por el esplendor de su sonrisa, rodeando al niñito Dios de madera que cuida tanto. Pido más recibimientos en la puerta, un abrazo y su amplio regazo. Señor, yo sé que no es mucho pedir…

Felicidades Mayita.