jueves, 14 de agosto de 2014

No soy yo

No soy la única autora de de estas líneas.
Son mis dedos que siguen la dirección que les marca el sentimiento. Ese sentimiento que cada uno de ustedes, protagonistas, me hacen sentir.

No soy romántica, sólo sincera. Soy la voz de esos muchos que no pueden expresar sus sentir con ninguno de los lenguajes existentes.

La razón de mis palabras son ustedes, que le dan sentido a mi ser, y dedicadas a aquellos que se dan a la tarea de leerlas.

Victoria

lunes, 4 de agosto de 2014

Buenas tardes, Señor ermitaño.

Todo el mundo debería de estudiar comunicación.

Y no hablo específicamente de la apasionante carrera profesional que yo escogí. Si no al hecho de saber cómo expresar tus ideas y pensamientos.

La comunicación, como base de las relaciones sociales, tiene la función de humanizarte. Si no existiera, simplemente no existiera nada. No habría evolución, ni tecnología. Ni siquiera familia, pues los galanes no tendrían como “cantinearse” a las patojas.

El término es más sencillo que lo que representa, y aunque se da de manera natural, no quiere decir que siempre cumpla su función. No es qué, si no cómo se dice. Cómo te expresas, y cuál es tu intención al hacerlo. 

Y ojo, porque la mejor  forma de comunicar es la acción. Muchos se jactan de ser muy sinceros y decir lo que piensan. Pero es mejor hacer lo que se dice. Pensar en lo implican tus palabras y ponerte siempre del lado de quien recibe tu mensaje.

Seamos auténticos, sin pasar sobre los demás, al final del día todos estamos tejidos con el mismo hilo, venimos de dónde mismo, y nos iremos al mismo lugar.

Somos como una unidad mercadológica y nos vendemos constantemente. Por lo que estudiar comunicación, no es más que cuidar lo que proyectas para conseguir buenas relaciones humanas para el presente y el futuro. Y con ello disfrutar más de la vida en sociedad, a menos que seas un ermitaño.


Victoria López.

Vos, vivo.

Tu más grande competencia debería ser “vos mismo”.

En vez de pensar en cómo ser mejor que los demás, ¿por qué no ocuparse en superar aquel novato que fuiste ayer?

Que esos “golazos” que has metido, sirvan para hacerte entender que en el largo camino de la vida, nunca sabrás que es levantarse, si no has caído.

Y si te comparas con los demás, que sea para aceptar con humildad, que el camino que tu compañero ha recorrido, ha sido igual o más difícil que el tuyo. Pero él ha tomado lo bueno y lo malo, para ser quién es.

La competencia debería ser siempre sana. No hay nadie mejor que nadie, sino personas que han arriesgado más. Lo que es digno de reconocer.

En tus manos está, ser la persona en la que te querés convertir. Por loco que sea tu sueño. Por imposible que parezca. Porque las oportunidades no son cosa de suerte sino de actitud.

Es por eso, que todos días, aunque que levantes tarde y con el pie izquierdo, date un rato para ver a tu peor competencia: ese greñudo, con la baba pegada en el cachete y cara de “hueva”, ese que ves en el espejo, aunque no te guste. Y decile, que no importa lo que pase. Hoy lo vas a superar.


Victoria López.