jueves, 25 de febrero de 2016

La pluma dormida

Mi pluma está dormida. Descanza del tormento. Se mantiene en el refugio del silencio, lejos de los gritos estridentes del descaro.

Mi pluma está dormida. Sueña de esos domingos en el bosque, en los que su imaginación volaba muy alto. Cuando se sentía tranquila.

Mi pluma está soñando en los mucho que quiere escribir pero no puede. La tinta de su inspiración se encuentra estancada y cree que no es tan buena, porque hay mejores marcas, porque hay mejores trazos.

Mi pluma está cansada de intentar llenar hojas en vano, garabatos que a nadie le importan.

Mi pluma está avergonzada de algunos escritos del pasado, esos que no reflejaron lo que realmente era y más aún por los que se borraron cual tinta deleble.

Mi pluma está esperando que brote el negro en el momento preciso y pueda demostrar la razón de su existencia. Ese momento despertará y sabrá que nada de lo que hizo fue en vano.

Mi pluma está escribiendo mi nombre en su concepto más vacío.

No culpen a mi pluma, porque aún le queda un poco.

Victoria López