lunes, 29 de diciembre de 2014

"No hay pan suave"

En una de mis anheladas entrevistas de trabajo, dije sin vacilar la respuesta de algo que ni yo misma sabía.

Luego de ya casi un año y medio sin trabajar. La tensión por tener una oportunidad aumenta. Buscas impresionar hasta en el más mínimo detalle al entrevistador.

Ojalá sea hombre pensé. No por nada malo, si no porque siempre suelo tener más confianza con seres del sexo opuesto. Y la sonrisa, misteriosamente da mejores resultados.

Pero no, me entrevistó una chica muy agradable y luego de llenar muchas hojas con información, finalmente comenzó la discusión.

Victoria, ¿cómo puede definir usted la palabra éxito?

Mis mueca de extrema confianza que finjo, aunque me esté muriendo de nervios cambió.

Nunca me enseñaron a definir "éxito" en la universidad. Ni siquiera en los interesantes cursos de Filosofía con Efra.

¿Qué es éxito?

Es la mala traducción del chatío de Open English y la aeromoza.

No.

Éxito es sinónimo de trabajo duro, dije.

Hasta yo me sorprendí de la respuesta, que resonó en mi sub conciente gracias a las palabras de mi papá, quien a su vez citó a mi abuelo: "no hay pan suave".

No hay pan suave, y si lo hubiera de seguro no se disfrutaría.

Creo en esas palabras y que el éxito llegará, y si no es mucho pedir creo que también me van a llamar por el trabajo (ojalá).

Victoria López

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