martes, 3 de mayo de 2016

El cristal caído

El cristal más hermoso que adorna esta casa se quebró y con él se quebró un pedazo de mi alma...

En seguida fue levantado y unidas cada una de sus delicadas piezas. Unas tenían filo e hirieron, otras sólo eran trozos ásperos.

El cristal era bello antes de caerse, pero las hueyas de quienes lo tuvieron entre sus manos, se hicieron ya roto más notorias.

Al caer la tarde el rayo de luz que se colaba por la ventana hacia de aquel cristal un fantástico espectáculo. La refracción luminosa pintaba un arcoíris por dentro y por fuera y se quedó corta toda explicación científica del fenómeno.

Ese rayo de luz llamado Consolador del Alma hizo que las caída de aquel cristal respondieran tantos porqués y lo convirtieran en algo perfecto.

El cristal ahora yace en un lugar privilegiado, en el que toca siempre la luz y con ella las huellas no se borraron, pero se hicieron cada vez más opacas.

El cristal sigue siendo hermoso, nunca el mismo si no mejor.

Victoria López

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