Ojalá fuera eso que no soy y sería perfecta. Me encantaría lo que el maquillaje hace en mi rostro y la ropa en mi cuerpo.
En cambio me prefiero susceptible a todo eso bueno que no se acaba. A la luz que entra por mi ventana en la mañana y el olor a tierra mojada. Hay cosas que no soy y nunca seré, una amable vecina y buena conductora. Esa, con el futuro resuelto y las cuentas bancarias abastecidas. Con un apellido destacado y una interesante herencia esperando.
Prefiero ser yo y sumergirme en el caudal de lo insierto. Siendo la única regla aceptar y agradecer mi suerte, sonreír bajo la lluvia y sostener la vista al horizonte.
Ojalá fuera eso que no soy y sería tan vacía y efímera, como esos que entienden el valor de lo material. Soportaría que me juzgaran por mi apariencia y no por mi valor.
Aguantaría tardes sociales con gente inconsecuente, de esa que habla mucho y no escucha nada. Tendría ojos para dentro para corregir mis errores sin siquiera haberlos cometido y escribiría cosas hermosas cada vez que alguien me lo pide.
Pero este desastre que ahora soy, me gusta y me sostiene viva, más viva que nunca.
Victoria López
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